Emprendimiento 4.0

por | 9 agosto, 2019

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Las 4 claves que determinarán el éxito de los proyectos de negocio desde hoy y por las próximas dos décadas.

En la actualidad resulta bastante común la mención a que estamos viviendo en tiempos de una Cuarta Revolución Industrial, más allá que la noción que la gran mayoría de nosotros ha tenido respecto al concepto de Revolución Industrial hace referencia a lo ocurrido a fines del siglo XVIII con la invención de la máquina de vapor y el inicio de la mecanización de los procesos productivos, principalmente en los países más desarrollados a esa época.

Pero bueno, hoy se nos hace presente que esa no habría sido LA Revolución Industrial, sino más bien, la primera de ellas. Casi un siglo después, a fines del siglo XIX, tuvo lugar la Segunda. Ahora, a partir del desarrollo de la electricidad y el comienzo de la producción en masa mediante las líneas de montaje.

Posteriormente tenemos la Tercera Revolución Industrial asociada al desarrollo y masificación de la informática y su incorporación, primero, al mundo del trabajo y luego, en los hogares. A esta revolución se la data a fines de la década del 60.

Y hoy, sin precisar exactamente desde cuándo (probablemente de forma coincidente con el inicio del siglo XXI) estaríamos viviendo, como lo señalaba en un principio, la Cuarta Revolución Industrial. Esta se caracteriza por una gama de nuevas tecnologías que, junto con facilitar la interacción digital entre las personas (y también, entre objetos y procesos), fusionan los mundos físico, digital y biológico, impactando todas las disciplinas, economías e industrias e incluso, desafiando nuestra noción sobre lo que significa ser humano.Rev Ind

Si aceptamos por tanto, que estamos viviendo en un mundo donde la interacción digital que establecemos con otras personas y dispositivos (además de la que estos establecen entre si), junto a tecnologías que están integrando componentes biológicos con mecánicos, han establecido una nueva forma, no tan solo de producir y consumir, sino que también de relacionarnos e incluso de comprender nuestro rol en la sociedad, surge naturalmente la pregunta:

¿Podemos seguir emprendiendo de igual forma como hasta ahora?

Está claro, que en los últimos años han habido significativos cambios en la forma de concebir e iniciar negocios o crear empresas. A nivel de cómo se diseñan y estructuran las organizaciones, cómo éstas incorporan los cambios culturales presentes en sus entornos o cómo van automatizando y digitalizando cada vez más procesos. También, cómo éstas crean y utilizan nuevas herramientas de marketing o cómo incorporan a sus modelos de negocio o estrategias competitivas nuevos vectores, a nivel de los intereses o preocupaciones hoy presentes en la sociedad, etcétera. Pero, ¿hemos podido establecer una mirada integral respecto a lo que hoy se requiere para aspirar al éxito emprendedor en este nuevo mundo?

Aquí una propuesta inicial para su consideración.

En primer lugar, establezcamos algunos elementos que dan cuenta de cómo ha cambiado el mundo:

  • Hoy vivimos en un mundo donde los datos (digitales) son considerados el petróleo del siglo XXI. De hecho, la industria de los datos hoy mueve más dinero a nivel global que la petrolera.
  • Desde los orígenes del marketing moderno (década del 50′) las marcas habían estado acostumbradas a comunicarse con sus clientes de una forma prácticamente unilateral. Ellas comunicaban y las audiencias recibían o no sus mensajes. Todas las estrategias de difusión y promoción fueron diseñada más menos en esa lógica uni-direccional. Hoy, las marcas ya no pueden solo comunicar (y mucho menos informar), deben interactuar con sus audiencias en formas mucho más horizontales y simétricas. Las audiencias ha superado en poder a las marcas y aquella que no lo comprenda está condenada a su extinción.
  • Si bien los modelos de retail tradicional todavía tienen vigencia y se siguen construyendo centros comerciales a través del mundo, también es una realidad que en la principal economía mundial, los EE.UU., cada año cierran nuevos malls y desaparecen cadenas de tiendas con amplia tradición y reconocimiento (Toys «R» Us, Tower Records, etcétera). En dicho país en febrero de este año, el comercio electrónico superó por primera vez en volumen, al tradicional. Estableciendo una tendencia que probablemente no va a cambiar, sino que va a ir extendiéndose  paulatinamente a todo el globo.
  • La empresas durante décadas identificaron como su audiencia meta a los clientes con quienes establecían relaciones a través del tiempo. Ellos eran el destinatario de todos sus esfuerzos de comunicación y construcción de lealtades. Pero hoy, con los profundos cambios culturales asociados a la irrupción de dos nuevas generaciones al mundo del trabajo (Millennials y Generación Z) ambas, con formas muy distintas de relacionarse al mundo laboral que sus predecesores (la generación profesional en torno a los 35 años, ha tenido en promedio siete trabajos desde su egreso de la universidad), las empresas deberán desarrollar nuevas formas también de interacción y seducción con sus propios equipos de trabajo. Sus esfuerzos ya no solo serán hacia afuera, sino también hacia su interior. La entrega de valor y satisfacción, la retención y construcción de lealtades serán tan relevantes hacia sus clientes como con sus colaboradores.

Así podríamos seguir enumerando una serie de cambios y modificaciones que dan cuenta de profundas transformaciones en nuestro entorno, las cuales, en lo general ya se hacen presentes de forma cotidiana en nuestras vidas.

Por otra parte, hay elementos en nuestro país que nos obligan a mirar con mucha mayor detención lo que está ocurriendo en la propia casa, los que seguramente tendrán significativos impactos en la forma en la cual desarrollaremos e implementaremos nuevos negocios o emprendimientos.

Entre ellos:

  • Chile es el país que más basura produce por habitante en Latinoamérica.
  • En relación a los países de la OCDE somos el país con más horas trabajadas anualmente mientras que nuestra productividad es solo el 50% de la obtenida como promedio en el mismo grupo.
  • Por otra parte, nuestro país es el que tiene las mayores tasas de consumo electrónico en el continente y también, el con mayor índice de depresión diagnosticada por habitante.
  • Por otra parte, somos el país de América con mayor crecimiento en el número de inmigrantes incorporados a su fuerza laboral. Y así, suma y sigue.

En ese contexto, se repite la pregunta ¿Nuestros emprendimientos podrán seguir siendo como hasta ahora?

A lo menos, habría que repensarlo.

Y si lo hacemos, ¿qué se nos aparece?

En nuestros análisis surgen cuatro ejes que determinarán el éxito de los emprendimientos desde hoy y hacia el futuro. Posteriormente, en su interacción, se da cuenta de elementos fundamentales que todo nuevo negocio deberá incorporar a sus modelos de creación, transferencia y captura de valor. Estos son:

I. La Circularidad:

Hoy, tener una idea, capital y un buen equipo emprendedor para iniciar un negocio ya no parece ser suficiente. La búsqueda permanente por la diferenciación de variadas iniciativas ha hecho que los modelos de negocio de muchos nuevos emprendimientos hayan tenido que incorporar variables que hasta hace un tiempo no eran mayormente consideradas en el diseño de proyectos empresariales. Entre estas nuevas variables aparece como fundamental, generar modelos de negocios basados en la sustentabilidad de su operación.

Tomando como ejemplo el modelo cíclico de la naturaleza, la economía circular se presenta como un sistema de aprovechamiento de recursos donde prima la reducción de los elementos, es decir, se busca minimizar la producción a lo indispensable y apostar por la reutilización de los componentes que por sus propiedades, no pueden volver al medio ambiente.

A diferencia de otros modelos económicos donde prima el aspecto económico por encima del social o medioambiental, la economía circular supone una sustancial mejora, tanto para las empresas como para para los consumidores.

Las empresas que han puesto en práctica este sistema están comprobando que reutilizar los recursos resulta mucho más rentable que crearlos desde cero. Como consecuencia, los precios de producción se reducen, de manera que el precio de venta también puede verse rebajado, beneficiando así al consumidor; no sólo en lo económico, sino también en su dimensión social y medioambiental.  (Fuente: www.emprendoverde.cl)

II. El Desarrollo Comunitario

De forma consistente con lo expuesto anteriormente, hoy los negocios no pueden definir su propósito únicamente a partir de la sola generación de utilidades o beneficios económicos para sus dueños, socios o accionistas.

Los nuevos negocios deben incorporar a su quehacer la idea de generación de «valor compartido» haciendo parte de los beneficios de su operación no solo a sus propietarios, sino que también a sus trabajadores, a las comunidades en que se encuentran insertos y a la sociedad en su conjunto. Por lo mismo, la rentabilidad social que antes era un concepto aplicado exclusivamente a los proyectos ejecutados por el Estado, deberá ir incorporándose en los modelos de todos aquellos negocios que, junto con generar utilidades para reinvertir en su desarrollo y escalabilidad (garantizando así su viabilidad en el tiempo), deberán promover el crecimiento de las economías locales, regionales y nacionales y de esa forma, llegar a conquistar mercados cada vez más esquivos y más demandantes de negocios conscientes de su rol en la sociedad. Por lo mismo, cada negocio, además de organizarse para producir y comercializar bienes o servicios para un segmento de mercado, deberá generar sistemáticamente externalidades que impacten positivamente a su macro y micro entorno y, de esa forma, a todos quienes forman parte de él.

III. El desarrollo personal

Lo señalábamos al describir algunos de los cambios que hoy están afectando la forma en que las organizaciones se constituyen y se gestionan. Hoy las empresas deberán crear valor tanto para sus clientes, como para sus colaboradores.

La empresa ya no es más aquel templo del trabajo donde muchos aspiraban a permanecer y desarrollar sus vidas. En estos tiempos las organizaciones se deben hacer cargo también del desarrollo de todo el potencial de sus colaboradores. Eso supone fomentar su desempeño creativo y la gestión de nuevas ideas. También entender que los espacios físicos para el ejercicio de una serie de labores deberán pasar de ser puestos de trabajo a lugares de encuentro, a donde muchos acudan de forma organizada, pero sumamente flexible, a coordinar y/o programar actividades y fundamentalmente a dar cuenta del cumplimiento de una serie de objetivos, los cuales, además de ser recompensados más allá de lo económico, deberán ser entendidos también en la forma de nuevas oportunidades para el desarrollo personal, transformando la actual concepción que tenemos de ascensos y promociones a una que facilite a los colaboradores el ejercicio de cambios en su quehacer que redunden en nuevas experiencias generadoras de valor. Solo de esa forma se irán creando vínculos de mayor fidelidad que permitan fortalecer su rol en las empresas.

IV. La Digitalización

Hoy, ninguna empresa puede estar ajena a su dimensión digital, simplemente porque la gran mayoría de sus clientes ya participa activamente de ese mundo.

Si bien es cierto que no todos los nuevos negocios o emprendimientos tienen el mismo grado de maduración digital, todos ellos se relacionan al menos en parte, digitalmente, con algunos de sus clientes o segmentos de clientes en formas que irán adquiriendo cada vez más relevancia en su quehacer.

Por lo mismo, las empresas que más en sintonía estén con sus clientes y sean capaces de interactuar con ellos en un entorno digital, serán las que desarrollen mayores capacidades de diferenciación y ventajas competitivas ante su entorno. De igual manera, aquellas que no lo hagan, irán quedando atrás dentro de los procesos evolutivos de sus mercados hasta eventualmente, dejar de existir.

De acuerdo a la consultora DigitalMakers es indiferente si tu empresa se dirige al cliente particular (Business to Customer – B2C) o al cliente empresa (Business to Business – B2B), en ambos escenarios el interlocutor es una persona que se informa y toma decisiones en base a factores digitales (realiza búsquedas en Google; es impactado vía e-mail por nuestra competencia; navega diariamente por las redes sociales; se informa y compra por internet productos y servicios, etc.). Por lo tanto, no cabe duda que toda empresa debe desde ya, entenderse a si misma en su dimensión digital e incorporar a su quehacer todo lo que esto representa. La razón es una sola, si nuestros clientes ya son digitales, nuestras empresas no tienen la opción de no serlo.

De lo anterior se desprende la evolución que nuestros nuevos negocios van a tener que ejercer para pasar de implementar Comunicaciones Integradas de Marketing a una gestión de interacciones de marketing. También, todos aquellos negocios con locales de de atención presencial a público requerirán progresivamente ir transformando sus puntos de venta en experiencias de venta.

Por otra parte, el conocimiento y acceso a big data en relación a patrones de consumo, preferencias, actitudes y otros de nuestros actuales y también potenciales clientes facilitarán la gestión de procesos de micro-segmentación que ampliarán las posibilidades de desarrollo de nuevos productos y servicios orientados a nuevos nichos que no hemos descubierto hasta ahora. Lo cual, también se relaciona con la posibilidad de ir creando nuevos segmentos de demanda, alejándonos del modelo actual de competir en mercados saturados de alternativas competitivas.

El Modelo de Interacción del Emprendimiento 4.0

ejes

 

Del análisis de la forma en que estos cuatro ejes interactúan entre sí, se desprenden cuatro nuevos elementos que definirán la forma que deberán tomar nuestros emprendimientos desde ahora y hacia el futuro. Así:

El eje de la Circularidad en su intersección con el del Desarrollo Comunitario dará origen al imperativo que nuestros emprendimientos sean Sustentables, tanto económica, como social y medio-ambientalmente, creando valor compartido para todos aquellos que participan de él como para quienes interactúan o son impactados por su implementación, operación, gestión de recursos, etcétera.

La intersección entre los ejes del Desarrollo Comunitario con el del Desarrollo Personal determinará que nuestros emprendimientos, tanto en su relación con su entorno como dentro de si, deberán desarrollar su capacidad de ser Trascendentes, pasando de contar con una Misión y Visión corporativa a desarrollar y ofrecer al mercado un Propósito, un Porqué fundamental de su existencia. Será ésta la piedra angular para la construcción de relaciones y lealtad con sus colaboradores, sus clientes y con todos los agentes sociales fuera de de la organización. La idea es pasar de un negocio reconocido a un negocio admirado.

Cuando el eje del Desarrollo Personal se interseca con el de la Digitalización nuestros negocios se deberán hacer cargo de contar con tecnologías que en su implementación al interior de los procesos productivos y comerciales faciliten la flexibilización de su operación, permitiendo adaptarla a nuevas formas de comprender el rol del trabajo en la vida de sus colaboradores. Se deberá dar espacio a nuevas formas de gestionar el tiempo y el compromiso con las metas y objetivos de nuestra organización. Se transitará así de entender el desempeño laboral como un número de horas trabajadas a su comprensión como una serie de objetivos y metas a cumplir. La empresa o negocio que no lo comprenda, no generará las condiciones para atraer talento joven a su organización.

La flexibilidad también apela a la capacidad de las empresas de ir adoptando cambios en el diseño de su oferta que le permita adaptarse a las transformaciones cada vez más rápidas en los comportamientos y patrones de consumo de sus segmentos de clientes. La sola idea de imprimir un catálogo quedará obsoleta, ya que cuando éste salga de imprenta, probablemente ya habrá que haber desarrollado modificaciones en algunas características o atributos de nuestros productos, en su forma de distribución, condiciones de entrega o precio. La adaptación darwiniana (un elemento esencial en la capacidad de las empresas o negocios de prevalecer en el tiempo) pasará de ser un proceso desarrollado en largos períodos de tiempo a ser un requerimiento de verificación diaria en nuestros nuevos negocios o emprendimientos.

Por último, la interacción entre los ejes de la Digitalización y de la Circularidad permitirá mediante la implementación y utilización de nuevas tecnologías (pero principalmente mediante el desarrollo de una nueva mentalidad emprendedora) la posibilidad de transitar de una operación que -en lo general y tradicional- ha estado gobernada por el concepto de eficacia, es decir, la capacidad de alcanzar los objetivos planteados, a la eficiencia, especialmente en el uso de los recursos, no tan solo los propios o disponibles para cada nuevos negocio, emprendimiento o empresa, sino también de todos los recursos presentes en su entorno. La idea de conseguir alcanzar una meta «cueste lo que cueste» deberá dar paso al diseño de objetivos que consideren en su alcance, el cuidado y la preocupación por un uso responsable y sustentable de todos los recursos necesarios para ese fin. Desde las horas trabajadas por nuestros colaboradores (con un impacto directo en los recursos energéticos utilizados) hasta la gestión de insumos y principalmente los desechos de nuestra operación que deberán ser reincorporados o reutilizados dentro de nuestra cadena productiva.

De esa forma, a modo de síntesis, desde hoy hacia adelante, todo indica que para aspirar al éxito y trascendencia de nuestros emprendimientos estos deberán ser: sustentables, trascendentes, flexibles y eficientes. 

 

 

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